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martes, 27 de junio de 2017

Uniformes, Nasser y velo islámico

Inge Morath 1954 Corrales del Gas
No soy partidario de los uniformes. O, mejor dicho, los uniformes deben usarse en la actividad para la que están pensados, y no fuera de ella. Yo, cuando voy por la calle, no tengo por qué saber que esa señora que se acerca es bombero, aquel señor enfermero o militar, el que va a cruzar el semáforo es sacerdote, o que la religión de aquella señora (que no señor) es el Islam.
Sin embargo, en las imágenes de la antigua Pamplona nos llama la atención la cantidad de curas, monjas, militares… que destacan, precisamente porque llevan uniforme, hábitos…

Bikinis y burkinis comparten playa en Líbano
El velo islámico
Cuando ya creíamos que todo eso era algo superado, estamos observando en Europa, España, Navarra y Pamplona que volvemos a ver personas uniformadas: son, principalmente, mujeres que se cubren con algún tipo de velo.
A nosotros nos recuerda a otros tiempos, cuando las mujeres -sólo ellas- tenían que ponerse la mantilla en las iglesias (el hombre, al revés, debía quitarse la boina o el sombrero).
Pero no pensemos que en el mundo occidental estamos ya exentos de estas servidumbres. La mayoría de ellas afectan en su día a día a la mujer: ir mona, maquillada, depilada, tacones... Nosotros, en cambio, con ir a la mili - y eso antes- y correr alguna vez el encierro, ya hemos cumplido.
Volviendo al velo islámico, se llega a la situación hiriente de, en la playa, ver al marido con una cómoda pantaloneta, mientras ella está escondida bajo eso que llaman burkini.
Sin duda, es un ejemplo de injusticia y de discriminación que evidencian una sumisión de la mujer al hombre. ¿Por qué ellos van tan cómodos y ellas, en cambio, van tapadas?
Lo más terrible y lo que más nos rompe los esquemas es cuando algunas de ellas nos dicen que van así porque quieren, que nada ni nadie las obliga. 
Creo que esa actitud se podría calificar de ‘sumisión asumida’
Una mujer se quita la camisa mientras la policía le pone una multa en Niza
Soluciones
Algunos, ante esa evidente discriminación, recurren a las prohibiciones: ¿no prohíben a ‘nuestras’ mujeres en los países islámicos ir destapadas? Pues, prohibamosles aquí ir cubiertas.
Aunque, a corto plazo, pueda parecer eficaz, ese tipo de ‘soluciones’ no hacen más que ocultar los síntomas, sin atajar la raíz del problema. Es como aquel que quería acabar con la inmigración ilegal recibiendo a las pateras a cañonazos.
Pienso que prohibir a una mujer llevar el velo es lo mismo que obligarle a llevarlo: un ataque a su libertad.
Y en este tema creo que la solución es, quizás más lenta, más a largo plazo, pero más profunda y para siempre: educación en valores de igualdad entre hombre y mujer, concienciación de la discriminación que supone la imposición del velo, defensa de los derechos humanos ante su conculcación... Para que sea ella quien decida quitárselo.


Un vídeo
Recientemente me ha llegado este vídeo, de 1958, que, si a los occidentales nos descorazona, no te digo nada lo que tiene que suponer para estas mujeres que luchan en Egipto por la igualdad.
Para entenderlo mejor, os pego este trocito de Wikipedia en el que se habla de Nasser, el protagonista del vídeo:

“…y dictando leyes sociales en favor del laicismo (emancipación de la mujer, primacía de los tribunales civiles sobre los religiosos). Si bien Nasser era un sincero musulmán, no titubeó en perseguir a los clérigos islámicos que cuestionaban la «revolución del socialismo árabe»; esto le llevó a una pugna con los sectores más radicales del islam como los Hermanos Musulmanes, a los cuales Nasser percibió como «saboteadores retrógrados» que «buscaban retornar al viejo orden», y que fueron perseguidos desde 1953.”

lunes, 26 de junio de 2017

"La presidenta", mejor que "la presidente"

El presidente y la presidenta
En Navarra tenemos la suerte de que, ya desde 2011, tuvimos a una mujer como presidenta del Gobierno. A pesar de ello, algunos -como Luis del Val y un servidor- hemos creído que lo más correcto era decir "la presidente" y no "la presidenta". 
Pues -sintiéndolo mucho- lo que vamos a leer hoy nos demuestra -a mí, al menos- que estamos equivocados. "La presidenta" no sólo es correcto, sino preferible, si quien preside es una mujer.

Veamos, primero, la versión (errónea, al parecer) de Luis del Val en "Filólogos para la Democracia" de DN de ayer domingo:

"La presidente", no "la presidenta"
"Ya se nos ha colado por el uso lo de “presidenta”, que es una barbaridad filológica, porque los sustantivos terminados en “e” no tienen género, y por eso se dice "el o la gerente", y no decimos “las gerentas y los gerentes”, y en esa misma línea se habla del teniente o la teniente, y a nadie se le ocurre inventar lo de “tenienta”, que sería tan estrafalario como llamar residentas a las residentes femeninas.  En los congresos internacionales se denomina al representante de un país como el representante, si es macho, o la representante, si es hembra, pero hasta ahora ningún periodista nos ha hablado o escrito de que ha intervenido la “representanta” de España o de Alemania, o de Estados Unidos... tan cateto y tan banal, y erróneamente progresista, como adjetivar a una persona resistente, como “resistenta” si se tratara  de una  mujer."

Como veis, Luis de Val apuesta fuerte por que lo correcto es sólo "la presidente". Pero mirad lo que dice esta página (último párrafo), asesorada por la Real Academia Española:


"La presidenta", mejor que "la presidente"
"Para que una lengua tenga voces como presidenta, solo hacen falta dos cosas: que haya mujeres que presidan y que haya hablantes que quieran explícitamente expresar que las mujeres presiden. Si esas dos circunstancias se dan, ninguna supuesta terminación, por muy histórica que sea su huella, frenará el uso de la forma femenina (pregúntese el lector por qué no se han levantado voces contra el uso del femenino sirvienta). Pero es que, además, en el caso de este infijo concreto (-nt-), la historia de nuestra lengua y la de las lenguas que la precedieron pueden llegar a avalar el uso de voces como presidenta, pues al hilo de esta explicación parecen ser menos conservadoras que la variedad actual."

Y la misma Fundación, en esta otra página:
"La palabra presidenta está registrada en el Diccionario académico y es una forma válida y preferible a presidente para aludir a las mujeres que ocupan ese cargo.
Dado que la mayoría de las palabras que han añadido el sufijo -nte son comunes en cuanto al género (como el donante y la donante, del verbo donar), a menudo se plantea la duda de si sucede lo mismo en el caso de presidente y ha de ser siempre la presidente cuando alude a una mujer.
Sin embargo, la Gramática académica explica que la voz presidenta es un femenino válido en el que se ha cambiado la e final por a, al igual que ocurre con asistenta, dependienta, infanta o intendenta. Puesto que, además, presidenta ya tiene registro académico desde el Diccionario de 1803, se emplea desde mucho antes y es la forma mayoritaria según el Diccionario panhispánico de dudas, no parece que haya motivo para no usar o incluso para no preferir esta forma cuando el referente es una mujer.
Se recuerda además que los cargos se escriben con minúscula inicial (presidenta, no Presidenta)."


En resumen, "la presidente" es correcto, pero es preferible "la presidenta", si nos referimos a una mujer.
Lo siento, Luis de Val, pero cambio de chaqueta.

sábado, 24 de junio de 2017

La superioridad moral del batasuno (J. Ancín)

Compraba en Hipercor. Ya sabes, un centro con intereses franceses
La mayor corrupción que tenemos en Navarra no es la económica. 
Es la corrupción moral de quienes -30 años después- son aún incapaces de condenar el atentado de Hipercor, mientras llenan la ciudad y las redes de propaganda hipócrita contra las agresiones sexistas. 
Y -dejando de lado las dietas de la Barcos- la de quienes se apoyan en ellos para seguir recogiendo las nueces.
La mayor corrupción es que un navarro, como tú y como yo, que defiende su bandera, sea considerado como un elemento de la ultraderecha y no pueda estar tranquilo en ciertos pueblos, en ciertos barrios o a ciertas horas.
La mayor corrupción es que, aunque ETA ya no mate, no nos dejen vivir en paz. Y menos en libertad.
Nos lo cuenta Javier Ancín:

La superioridad moral del batasuno

Vaya por Dios, los batasunos no se suman a los actos de homenaje a las víctimas de la masacre de Hipercor en Barcelona ni condenan la salvajada perpetrada en nombre, digámoslo así, de su ideología nacionalista vasca.
Cojonudo, es decir, lo de siempre. 21 muertos abrasados, entre ellos 4 críos, les va bien para sus cosas de hacer países locoides y tal. Y no les falta razón, en Pamplona esa ideología gobierna la ciudad, y estoy convencido de que repetirá la próxima legislatura, y en la diputación no sé si gobiernan pero que recogen nueces, a puñados, lo saben hasta en Laponia.
¿Para qué iban a renegar de la violencia que les ha hecho ganar poder? Pues eso, que la muerte y la destrucción lejos de costarles votos se los dio. La violencia fue políticamente muy rentable. La enfermedad moral de gran parte de la sociedad es terrible, pero qué más da, se olvida todo rápido, pelillos a la mar, se corren un montón de cortinas de humo, que si Franco, que si no toleramos agresiones sexistas y a disfrutar del poder conseguido en los últimos 40 años. Cuarenta. XL. Casi medio siglo.
Puedes continuar leyendo el artículo del 21 de junio en Navarra.com

viernes, 23 de junio de 2017

I. Baleztena y M. Primo de Rivera, por J.M. Baroga

Ignacio Baleztena en el Congreso de Turismo (1948, 61 años). Extraña manera de, siendo el organizador del mismo, enseñar la ciudad a los encopetados asistentes, con las piernas colgando de las murallas. Desde luego, seguro que fue un cicerone muy entretenido (blog Premín de Iruña).
Hay personalidades poliédricas, que no se dejan definir, encorsetar en los estrechos límites de unos pocos calificativos. Una de ellas fue Ignacio Baleztena.  La anécdota que hoy recogemos abunda en esta característica de las múltiples facetas de este gran navarro, tan pamplonés que se permitió el lujo de nacer en Leiza.
Su propio hijo, Javier, así lo reconoce en su blog:

"¿Quién fue "Premín de Iruña”? ¿Qué fue?
Navegando por internet al buscar información sobre "Premín de Iruña" (Ignacio Baleztena), puede leerse que fue "españolista, vasquista, nacionalista, abertzale, navarrista..." 
Pero, ¿quién era realmente "Premín de Iruña”? Y ¿qué fue Ignacio Baleztena? 
Obviamente católico y carlista, pero: ¿qué supuso esto en él, en su pensamiento y en su forma de ser?
Todo lo que quieras saber sobre su persona y obra lo encontrarás aquí. Al final tú mismo podrás contestar estas cuestiones."

Pues bien, en "La vida íntima de Pamplona" (1950-1955) he encontrado algunos párrafos que José María Baroga dedica a Ignacio Baleztena. En esas líneas se trasluce la profunda admiración que Baroga siente hacia el de Leiza.
1923. Calle de Pozoblanco. La pastelería del Café Suizo y algunos empleados.
El segundo por la izquierda es Mario Rodríguez Beroiz
El contexto es el siguiente. Baroga pide a Mario, empleado de confianza durante décadas en el Café Suizo, que le hable de los banquetes más célebres que se celebraron allí. Y Mario elige uno al que asistió Miguel Primo de Rivera, Presidente (1923-30) del Directorio Militar. Por los datos que aporta Baroga, dicha anécdota tuvo que suceder en Mayo de 1927:
"—Me has dicho antes —pego otra vez la hebra— que servíais muchos banquetes... ¿Puedes recordar alguno de los menús?
—¡Sí! Puedo decirte uno como muestra. Fue con motivo de la estancia en Pamplona, en calidad de huésped de la Diputación Foral, del Dictador don Miguel Primo de Rivera. Por cierto, que éste, por temor a un posible envenenamiento, iba a todos los banquetes con un probador. Y esto me consta porque tuve unas palabras fuertes con él, al venir a preguntarme la composición de los postres, elaborados por mí... Pues bien, el menú fue el siguiente:
Entremeses, consomé de ave, vaul-au-vent de perdiz y lechezuelas,]Salmón del Bidasoa, ponche a la romana y a la italiana,]
Capones con champiñón, postres, tartas y quesos helados.]
Champán Veuve Clicot, Pomery, Cumel ruso, vinos del Rhin.]
Cafés, habanos, coñac Hennesy y Napoleón...

—¿Sabes cuánto valdría, entonces, este menú?
—No sé... respondo al buen tun tun —algo menos que un armario de luna.
—Pues, entre 15,50 y 16 pesetas.
Dichosos tiempos en los que esos dos reales podían suponer el precio de una copa de Napoleón o el de un vaul-au-vent de perdiz.
—El banquete, por si quieres anotarlo, —prosigue Mario —estuvo a punto de terminar mal. A la hora de los brindis, como quiera que reiteradamente se dedicaran a los Fueros de Navarra, fue creándose un clima de alta tensión. Las conversaciones, de tono elevado, se convirtieron en violenta discusión. Al tocarse el tema del Cupo contributivo, el diputado foral don Ignacio Baleztena, se enfrentó valientemente con el General, refrescándole la memoria en el sentido de que la Diputación Foral, tan Soberana en ese terreno como lo pueda ser el Gobierno Español. sólo negocia por Convenios y de ninguna manera tolera imposiciones. 
Ante estas palabras, la explosión Foral fue clamorosa. Entre los vítores a Navarra, sobresalían los del Alcalde de Pamplona, señor Ciganda, quien pocas horas después quedaba destituido de su cargo".

Como veis, la actitud decidida de Baleztena, nada menos que ante Primo de Rivera, rompe moldes y esquemas, y demuestra que, por Navarra, Baleztena era capaz de todo, excepto de ser un diputado sumiso.
Y, unas líneas más adelante, continúa José María Baroga:

"En Septiembre nace la «Real Cofradía del Gallico de San Cernin», iniciativa y creación de don Ignacio Baleztena, ilustre navarro. Con ambiciosos proyectos culturales y folklóricos, tiene sin embargo una vida efímera, que un nacimiento tan brioso y entusiasta no podía en modo alguno presagiar. Yo, que pertenecí al número reducido de socios (númerus clausus), no puedo dejar de lamentar su desaparición, al mismo tiempo que dedico un emocionado recuerdo a don Ignacio Baleztena, espejo de caballeros y ejemplo de Navarros. A quien, hora es ya de que algún Ayuntamiento se decida a dedicar una calle de Pamplona. O al menos una que recuerde a los Gigantes."

jueves, 22 de junio de 2017

Iruñeko Aguafiestas

Les dan todo hecho: nombre, logo...
A principios de Junio -y a imitación de San Sebastián-, se presentó, ante la puerta principal de la Plaza de Toros, el colectivo Iruñea Antitaurina. Muy originales: mismo logo (rojo en vez de azul), mismo nombre (Iruñea, por Donostia). Un colectivo que va a servir de coartada a lo que Asirón y Barcos vayan decidiendo -si lo consentimos- sobre el tema.

¡Logotipo clavadico!
El nombre y los objetivos
Cuando alguien, para lanzar una propuesta sobre los Sanfermines, usa el nombre de la Ciudad, pero ese nombre no es ni "Pamplona" ni "Iruña", ya te ha dado la mitad del mensaje. Si la otra mitad de la propuesta es "Antitaurina", pistas más que suficientes para saber quiénes están detrás de la propuesta y qué es lo que pretenden: reducir los Sanfermines a una "Iruñeko Aste Nagusia" (Semana Grande de Pamplona) cualquiera.
Su objetivo es eliminar las corridas de toros de Pamplona, porque son “una mala tarjeta de presentación mundial y cada vez van a reportar menores beneficios y mayores gastos”. “Acuchillar y desangrar públicamente un toro no es una fiesta”. "extrema crueldad de las corridas de toros”, "tortura hasta la muerte” en la plaza de toros...
En cuanto a los encierros, apuesta por que éste “tenga su propio debate”. “Si se mantiene o no, es un asunto que la ciudadanía deberá decidir”.
En resumen, para los encierros, debate, y para las corridas, eliminación pura y dura, sin debate.

Seis toros bravos bajo la luna
Los pamploneses sabemos que...
Si algo ha hecho grande a las fiestas de Pamplona ha sido el toro. Y más concretamente el binomio, indisoluble desde hace cinco siglos, encierro-corrida. 
Podría haber corridas sin encierro (por supuesto, pero ya no sería Pamplona), pero encierros sin corridas, eso sí que lo veo complicadísimo. Y estos, por supuesto, no lo explican.
Sabiendo quiénes están detrás de este colectivo, lo que menos les preocupa -a pesar de las expresiones que usan- es que el toro muera. Lo que les revienta es que la plaza se llene todos los días para la corrida, fiesta nacional por excelencia. Y si encima se enteran del origen vasco del toreo a pie, concretamente del Pirineo vasco-navarro, ya les puede dar un mal.
En defensa de las corridas, mirad qué palabras pone José María Baroga en labios de Hemingway, en su penultima visita de 1953:


El retorno de Hemingway
Entre 1922 y 1931, Hemingway vivió intensamente 7 sanfermines. Luego, la Guerra Civil española, durante la que estuvo como periodista y sobre la que sacó su novela Por quién doblan las campanas; y la 2ª Guerra Mundial, en la que vivió el desembarco de Normandía y la liberación de París. 
Y en el 53 vuelve, tras 21 sanfermines fuera de Pamplona. Y lo hará también en el 59 (ya como premio Nobel). En total, nueve veces.
"¡Ah! Los toros —decía con aire fatigado—. Si ustedes supieran lo que he luchado en mi país por introducir la fiesta... Campañas, conferencias, películas... Todo en vano. He tenido que luchar contra un enjambre de asociaciones, desde las sociedades protectoras de animales hasta los ejércitos de salvación. En multitud de artículos publicados en varias cadenas de periódicos, traté de que comprendieran que la fiesta de los toros, lejos de ser bárbara y degradante, constituía el espectáculo más hermosamente artístico que es dable presenciar hoy en el mundo... No, no comprendo cómo ciertos intelectuales (la opinión del ignorante no me interesa) se obstinan en no ver arte en esta suprema manifestación del arte. De un arte, además, vivo, en «movimiento». Se me aducirá que también la danza lo es. Si, ciertamente. Pero la plasticidad admirable, serena, de la danza en un bello salto de ballet es superada aquí por la presencia potencial de un elemento que constituye el contrapunto, la otra cara de la fiesta, indispensable e inseparable de ella: la muerte.
Respiró profundamente y continuó.
—Y es ella, la muerte, quien levanta el clamor entusiasta o angustiado del espectador, cuando una elegante verónica la atrae, para luego esquivarla con un suave movimiento de los brazos. ¿Por ventura saben ellos definirnos esa virtud, esa disposición, esa habilidad para enfrentarse con la muerte, espolearla irritándola con banderillas, hacerle un guiño con un adorno, para al final, pasársela por la cintura, humillándola, dominándola con una perfección que sólo el arte puede proporcionar, terminando el hombre, el artista, matando a la muerte? ¿No entramos de lleno en el terreno de la escatología? —Dio un largo sorbo a la petaca y concluyó, limpiándose los labios con el dorso de la mano—. ¡Bah! No lo comprenderán nunca... Pues, ¿y las sociedades protectoras de animales? Me causan náuseas. Ustedes, solamente ustedes, han sabido elevar al toro de la condición de bestia a la categoría de héroe. Si al toro pudiera dársele la opción de elegir su muerte, decía yo en uno de los artículos a que antes me refería, ¿habría alguno que desdeñase la oportunidad de morir en un coso, luchando contra hombres y caballos, representando la fuerza y la bravura, frente al arte y al valor del hombre? ¿Quién de ellos, díganme, renunciaría a este bello destino para acudir a que lo asesinasen en los mataderos de Chicago? ¡Pobres toros americanos! Para ellos siempre estará vedada la posibilidad de alcanzar la inmortalidad. Jamás saldrá entre ellos un «Bailaor», u «Pocapena», un «Islero» ...
Calló verdaderamente emocionado. Yo no salía de mi asombro ante una pasión tan sincera hacia la fiesta nacional española. Aquí estuvimos unos minutos silenciosos..."




pincha para ver muchísimo mejor (je, je)

El ejemplo del PETA
Quince años antes que estos aguafiestas (desde 2002), ya presentaron su propuesta los del PETA. En este vídeo, del año 2004, de la Televisión chilena, vamos a ver la curiosa manera de protestar que tienen, utilizando la desnudez para llamar la atención y haciendo gala de pacifismo, cosas ambas que en esta tierra navarra -tan estrecha de costumbres y tan castigada por el terror de ETA- se agradece. 
Ya nos gustaría a los pamploneses -discrepemos o no- que todas las manifestaciones contra algo (léase Riau Riau) transcurrieran con el mismo talante. 
Pero es que en Pamplona, demasiadas veces, los peores somos los de casa (de ahí la hipocresía de la última campaña de los de siempre: "Si no vas a respetar, no vengas"). 
Este vídeo que grabó TV Chile en 2004, de verdad, merece toda vuestra atención:


miércoles, 21 de junio de 2017

21 de Junio: San Eratóstenes


Hoy, 21 de junio, en todos los pozos situados en el Trópico de Cáncer, se va a poder ver, al mediodía, el sol iluminando el fondo.
Este fenómeno le sirvió a un señor para deducir el tamaño de la Tierra.
Lo consiguió -una cura de humildad nunca nos viene mal- 1250 años antes de las Glosas Emilianenses, donde aparecen los primeros balbuceos del romance y los primeros testimonios escritos (no epigráficos) del vascuence, las dos lenguas propias de Navarra.
Hoy debería ser, también, San Eratóstenes

Así empezó todo
Hace muchos años... (parece un cuento, ¿verdad?), hace unos 37 años, teniendo que dar una clase de filosofía, me topé con una lección que me motivó tanto que, en los siguientes años, dediqué mis días y, sobre todo, mis noches, a observar con un telescopio los cielos, intentando entender lo que ocurría allí arriba (y aquí abajo).
Introducción
Después de visto, todos somos muy listos... Pero, para valorarlo adecuadamente, hay que retrasar el reloj de nuestros intereses, conocimientos y medios técnicos en, casi, 2250 años.
Sucedió en Alejandría, la ciudad egipcia del delta del Nilo, fundada, como su nombre indica, por Alejandro Magno (356-323).
Éste tuvo de preceptor nada menos que a Aristóteles; y en su corta, cortísima vida (33 años, la edad de Cristo) conquistó la mayor parte del mundo conocido por los griegos.
Tras la fundación de la ciudad (331 a.C.), el centro de la civilización griega se trasladó de Atenas a Alejandría y, gracias al reinado de los Ptolomeos en Egipto, se mantuvo a un alto nivel durante los dos siglos siguientes. Es el llamado período helenístico o alejandrino.
Por el Museo y la Biblioteca de Alejandría pasaron celebridades como Euclides, Apolonio, Hiparco, Aristarco.. y Eratóstenes

Eratóstenes (273-192). Los hechos observados
Eratóstenes se educó en Atenas, pero pasó más de la mitad de su vida en Alejandría. Algunos le aplicaron con menosprecio el seudónimo de beta, aludiendo a que no era el primero (alfa) en nada. Pero a él no le gustaba especializarse, sino que, como Aristóteles, era universalista.
Como rector de la Biblioteca, tenía la responsabilidad de conocer el contenido de la misma. Un día cayó en sus manos un papiro que contaba que en un puesto avanzado de la frontera meridional, cerca de la primera catarata del Nilo, en Siena (actual Asuán), un palo vertical no proyectaba sombra en el mediodía del 21 de junio. En el solsticio de verano, a medida que avanzaban las horas, las sombras de las columnas del templo iban acortándose. Al mediodía habían desaparecido. En ese momento, podía verse el sol reflejado en el agua del fondo de un pozo profundo.
Sin embargo, en Alejandría no ocurría lo mismo. Los palos verticales, al mediodía del 21 de junio, proyectaban una sombra evidente.
Este fenómeno, que mucha gente conocería, no le pasó desapercibido a Eratóstenes.

Primer paso: Tierra curva
Y empezó a razonar: si la Tierra fuera plana y el Sol tan alejado que sus rayos sean paralelos cuando llegan a la Tierra, entonces  en Alejandría (Aen Siena (Bdebería ocurrir lo mismo. Y, sin embargo, no sucede así. Por tanto, la Tierra no es plana. Una Tierra con una superficie curva, en cambio, explicaría perfectamente los hechos observados.

Segundo paso: medición del ángulo
Eratóstenes midió el ángulo (α) que los rayos del sol formaban con un palo vertical (gnomon. Imagen de la izquierda) en Alejandría al mediodía del 21 de junio, obteniendo un resultado de α = 7,2º.
Segundo paso                                             Tercer paso

Tercer paso: ángulos subtendidos
A quienes somos de letras (a mí al menos) éste es el paso que nos resulta más sorprendente. Ese ángulo α = 7,2º es exactamente el mismo que formarían dos estacas verticales, una en Alejandría y otra en Siena, si las prolongáramos hasta el centro de la Tierra:

Cuarto paso: una regla de tres
Suponiendo que la Tierra sea una esfera, hagamos una simple regla de tres:
7,2º es a 360º, como la distancia entre Alejandría y Siena (que están prácticamente en el mismo meridiano) es a la circunferencia total.
Nos falta conocer la distancia entre las dos ciudades.
Unos dicen que Eratóstenes contrató a un hombre para que la midiera a pasos; otros hablan de un pelotón de soldados con una marcha regular.
Sea como fuere (convirtiendo la unidad de medida -el estadio- a kilómetros), daba un resultado de 800 km. Y resolviendo la regla de tres [(800x360):7'2], nos salen 40 000 Km.

Conclusión
La hazaña de Eratóstenes fue una notable demostración de que la inteligencia del hombre podía dominar porciones del mundo de un orden de magnitud superior al mundo que Alejandro Magno sometió por la fuerza física.
Y para quienes queráis asentar estos conocimientos y recordar aquella divina serie, Cosmos, del inolvidable Carl Sagan, ahí va el capítulo correspondiente:

video

martes, 20 de junio de 2017

Remigia Echarren, funámbula

Recreación sobre fotografía de 1890 de la colección Arazuri. J.J.Lorza
"Asimismo, recuerdo a una visitante (del Café Suizo) de todos los días, la famosísima Remigia Echarren, quien, de joven, en plena posesión de su belleza, llegó a ser la artista de circo más cotizada de Europa. Era la “Reina de la maroma”, la mejor funámbula de todos los tiempos. Ahora, vieja, arrugada, con una peluca estropajosa, y habiendo dilapidado una fortuna, se dedica a la venta ambulante de lotería.
Si, conozco esa historia —interrumpo a Mario (empleado del Café Suizo)— y algún día le dedicaré un trabajo especial" (José María Baroga).

Al final, no sé si Baroga hizo algún monográfico para Remigia. Quien sí lo hizo -y con su habitual rigor- fue Fernando Pérez Ollo. Con él concerté en 2011 una cita -a través de Javier L. de Munáin, el del Parnasillo- para rematar algunos flecos sobre el Crimen de Atondo, por el que sufrió garrote vil Toribio Eguía.
Esa cita quedó pendiente para la eternidad.

Remigia Echarren Aranguren,                                                 por Fernando Pérez Ollo
("Mujeres que la historia no nombró")
Pamplona, 11 de abril de 1853 ~ Pamplona, 9 de enero de 1921
Funambulista. Su fama, hasta tiempos recientes, ha pasado de padres a hijos, víctima de las deformaciones que inflige la tradición oral. “La Remigia ha sido un confuso personaje pamplonés, más citado que conocido, cuyos grandes trazos aparecen en escritores costumbristas, amigos de la anécdota y mucho menos de los archivos, salvo raras excepciones, más raras de lo que se dice y escribe como verdad de la buena. Doña Remigia, a la que nunca se le ha reconocido tratamiento de señora y otorgárselo parece cosa de guasa, no ha merecido ningún estudio, ni serio ni ful, de las plumas dedicadas a las glorias locales. Citas, tópicos y alguna que otra lección moralizante, todo, material que rueda de unos autores a otros, sí, pero lo que se dice estudio, no.
Fue la tercera de los cuatro hijos habidos en el matrimonio formado por Venancio Echarren Jiménez, pamplonés, y Manuela Aranguren Elizalde, de Esquíroz, vecina de la ciudad desde los diez años. Los abuelos eran todos de la Cuenca. Los paternos, Francisco y Joaquina, de Eguíllor y Pamplona; los maternos, José y Gregoria, de Esquíroz y Cizur Menor.
San Juan Bautista o Jesús y María (hoy albergue peregrinos)
Nuestro personaje nació a las nueve de la noche y la bautizaron al día siguiente en la parroquia de San Juan Bautista. No sabemos en qué calle vio la luz, pero es indudable que pertenecía a la ciudad de la Navarrería. Le pusieron el doble nombre de Leona Remigia. El primero, por san León Magno, Papa, cuya fiesta correspondía al día natal de la bautizada, el segundo, por la madrina, Remigia Artajo, natural de Úriz (Arce) y residente en Pamplona, según la partida bautismal. Lo cierto es que esta madrina no aparece bautizada en Úriz. El registro municipal de nacidos, confeccionado a partir de los informes parroquiales, equivoca el nombre de la niña. Dice que se llamaba Leona Benigna. Por fortuna para ella, en sus tiempos no necesitaban nunca un certificado de nacimiento.
Remigia, tercera hija de la casa, fue en realidad la segunda, porque la anterior, Joaquina, apenas vivió una semana de enero de 1851. La mayor se llamó Hermenegilda Gregoria (18481928). El cuarto, Francisco Miguel (18551889).
El padre murió fuera de Pamplona y la madre contrajo nuevas nupcias con Manuel Zabalza Goldaracena, labrador jornalero diez años más joven que ella, natural de Artica y establecido en Pamplona en 1860. El matrimonio y los tres hijos de ella vivieron en la calle Pellejerías, hoy Jarauta, 12, 4º.
Luego se abre un período oscuro, durante el que Remigia debió de aprender y practicar la técnica de andar por una maroma. La encontramos en Pamplona en 1882 y, ya como una figura festiva y popular en 1883, cuando cruzó el Arga, por “Las cadenas”. Ya trabajaba con el nombre artístico de Mademoiselle Agustini.
En 1882, el 12 de julio, miércoles, actuó en la plaza de toros, con la compañía de acróbatas y gimnastas “Teresy y Velázquez”, “llamando particularmente la atención del público los notables trabajos de la percha fija y los de cuerda tirante en la que la funámbula señorita Agustini, émula de Blondin, demostró gran arrojo y mucho aplomo. Según parece, esta notable artista es natural de esta ciudad y su verdadero nombre Remigia Echarren, así lo dicen los carteles. Sentimos que lo desabrido de la tarde no llevase mayor concurrencia a la plaza”, decía el “Lau buru” seis días después. Repitió la actuación cuatro veces, los días 16, 23, 25 y 30. Otro periódico, “El Eco de Navarra”, anunciaba la función, cuya entrada costaba 2 reales vellón, y calificaba a la atracción como “funámbula sin rival”. El director de este periódico, Nicanor Espoz Redín (1836-1911), bajo su seudónimo habitual, “José”, escribía el día 25: “Hay en la compañía un chico que se retuerce como una tohalla (sic) mojada. Esto es admirable, muy admirable, pero en la compañía hay otra cosa más admirable todavía. Una mademoiselle que no solamente no es francesa, sino que es nacida en Pamplona y se llama Echarren.
Y como si esto no fuera bastante, es digna rival de Blondin, el que pasó de píe sobre una cuerda las cataratas del Niágara. La mademoiselle Echarren, que si las crónicas no mienten, hace algunos años vivió en la calle de los Descalzos, es una artista consumada; atraviesa la plaza a una altura prodigiosa y los espectadores le aplauden con verdadero entusiasmo. No bastaba que Navarra produjera músicos notables (aquellos sanfermines vinieron Sarasate, Gayarre, Arrieta, Guelbenzu, amén de otras celebridades), era preciso que diera volatineros sobresalientes. Id a ver esta tarde a Remigia Echarren y os convenceréis de que es verdad cuanto os digo. Vamos, hombre, si no puedo convencerme ni aun viéndolo, que haya pamplonesas que manejen el balancín y sepan hacer equilibrio y bailar en la maroma”. Aquel día cruzó la maroma en medio de fuegos artificiales. Por las liquidaciones de taquilla, sabemos que la asistencia más floja fue la del día 23, espectáculo a beneficio de la funambulista.
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El año siguiente, 1883, vino con la compañía de Manuel Carral, que en marzo pidió la plaza de toros para sus actuaciones a partir del 24 de mayo, día de Corpus Christi. Pero el debut de las cinco funciones se anunció para después de la última corrida de sanfermines. Lo cierto es que Remigia cruzó el río el día 9, como número de fiestas, a las siete menos cuarto de la tarde, informaba “Lau buru”, “en la parte del río contigua a la fábrica de Pinaquy. Un cuarto de hora antes, nuestra distinguida paisana se dirigía a aquel punto en carretela descubierta y precedida de la banda de música de la Casa de Misericordia. Al mismo tiempo salían por la puerta de la Tejería millares de personas que fueron colocándose en las inmediaciones del río, de suerte que la pequeña explanada de la orilla izquierda del Arga y la Ripa llamada de Beloso ofrecían un aspecto verdaderamente animado. 
La funámbula se dispuso a empezar la travesía; el público guardó silencio unos momentos y a los tres minutos Agustini llegaba con toda serenidad al lado opuesto del río sobre el cual se había tendido la maroma a unos diez metros de altura. La equilibrista colocó los pies en unos canastillos y una vez sujeto convenientemente este calzado, cruzó aquélla el río con verdadera serenidad, llegando cuatro minutos después al término de su arriesgado viaje. Descansó breves instantes y enseguida recorrió otra vez la maroma con los ojos vendados y cubierta, de medio cuerpo para arriba, con un saco de tela gruesa. El público aplaudió con entusiasmo a la funámbula, la cual dio fin a su ejercicio cruzando de nuevo el río, pero esta vez ejecutando movimientos peligrosos y adoptando posturas difíciles”. El Ayuntamiento le libró 500 pesetas. Luego ella solicitó el coso para el mes de agosto. Se despidió el 26 de ese mes. La hoja de propaganda decía: “Hasta la vuelta”.
Volvió al año siguiente, 1884, casada. El 15 de enero de 1884, en Alagón, contrajo matrimonio con Venancio Urdiáin Andía, que la prensa llama joven pamplonés. Era joven. Tenía 19 años. Pamplonés, lo que puede ser quien viene al mundo en Montevideo y llega a la capital navarra con dos años de edad. El padre, comerciante, era de Arazuri, y la madre, tolosarra. Parece que fue un matrimonio peculiar. Ella firmaba Remigia Echarren de Urdiáin, pero él aparece en 1885, con su madre ya viuda, como vecino soltero y estudiante, en la calle Mayor.
En 1884 no cruzó el Arga, sino la Plaza del Castillo, además de los espectáculos en la plaza de toros. La compañía de Carral permaneció en Pamplona dos meses. El 31 de agosto, a beneficio de la Agustini, ésta, según “El Eco de Navarra”, “cuando estaba en la maroma, ceñida de coraza y casco, disparó voladores, resultado una fantástica combinación, en la que aparecía la funámbula entre una lluvia de fuego”. Ese año debutó Nicolás Echarren. Baroja recuerda en sus memorias aquellos espectáculos y que “la gente cantaba, con una música un poco ratonera, una canción en donde se decía: Yo no quiero a la Remigia, / ni tampoco a Nicolás....”
La compañía, después de Pamplona, visitaba durante el otoño los pueblos de la Ribera y de Aragón, según testimonia la prensa de la época.
La carrera de Echarren sufrió un quiebro fatal cuando el 5 de octubre de 1892 la funámbula, que hacía ejercicios en una silla a quince metros de altura, cayó al vacío. Conviene recordar que ya había cumplido 39 años.
Aun así, actuó en Pamplona en agosto de 1904, con la compañía de siempre. La propaganda habla de “la intrépida y valiente artista pamplonesa Remigia Echarren”.
Luego se retiró a Pamplona, a vivir con su hermana Hermenegilda, en Jarauta. Los años de fama y aplausos no le garantizaron una vejez confortable. De exigir carretela descubierta y banda de música pasó a una vida oscura. En los padrones declara su estado de casada, pero el consorte no aparece. Murió de miocarditis crónica, en el piso segundo de la casa número 3 de la Cuesta del Palacio. La partida parroquial de defunción consigna que su marido era Venancio Urdiáin. Ignacio Baleztena la recordaba en los años finales como vendedora de lotería, “estrepitosamente teñida de rubio” y casada con un tal Ciordia, sujeto de vida irregular, aunque divertida. Hermenegilda falleció siete años más tarde, de bronconeumonía.
Fernando Pérez Ollo, Periodista y Escritor
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES:
• Archivo parroquial de San Juan Bautista de Pamplona, Libro de bautizados, nº 15, fol. 75, nº 71  Libro de difuntos, nº 9, fol. 43, nº 4.
• Archivo Municipal de Pamplona. Estadística. Padrones, años 1865, 1885, 1915, 1920.
• “Lau buru” y “El Eco de Navarra”, números citados al día.
• Premín de Iruña (Ignacio Baleztena), Iruñerías (VII), Temas de Cultura Popular, 313, pp. 30-31.