Páginas vistas en el último mes

jueves, 23 de octubre de 2014

Desolvidar a Ezequiel Endériz. Biografía

Blasco Ibáñez con su amigo Ezequiel Endériz en Villa Fontana Rosa (Menton, ca.1927)
No era mi intención traer a mi blog la biografía de Ezequiel Endériz, ya que lo único que pretendía era desolvidar su faceta de creador de muchas de las letras de jotas, que todos conocemos (La hiedra, La carretera, El Tercio, Los Monegros...), cantadas y popularizadas por Raimundo Lanas. Pero lo he pensado mejor, considerando que no vendrá mal repasar las múltiples y, a veces, contradictorias facetas de la vida de este navarro, especialmente para ayudar a romper el tópico de la jota como algo confesional y, si no franquista, sí al menos de derechas. La jota navarra es un cauce de expresión de sentimientos plural y ancho, en el que caben y confluyen cuantos sepan sentir y transmitir las vivencias de nuestra tierra y nuestras gentes.
Esta biografía es un resumen y compendio de algunas que corren por la red y su único "mérito" (entre comillas, claro) son algunos de los enlaces (bien destacados en letras rojas) que nos llevan a noticias de la Prensa Histórica. Os pido encarecidamente que pinchéis en ellos porque su lectura nos hará sentir de cerca el torbellino en el que le tocó vivir a este tudelano universal.
Quiero dedicar esta entradica a Raquel y Emilio Meseguer Endériz, nietos de Ezequiel Endériz y agradecerles su permiso para poder acceder a la totalidad de su obra registrada en la SGAE.

Infancia y adolescencia: Tudela y Pamplona
Nace el 30.11.1889 en Tudela (Navarra). Hijo de Ezequiel Endériz Elduayen (Badostáin) y Serapia Olaverri Aramendía (Pamplona).
Su padre, fotógrafo profesional, falleció cuando cuando Ezequiel contaba tan sólo dos años.
Comenzó sus estudios en el Colegio San Francisco Javier, de los Jesuitas de Tudela.
A los 10 años del chico, su madre se trasladó a Pamplona, donde pasa el resto de su infancia y adolescencia, y en donde despierta su afición por la literatura, teatro, música, periodismo...
Con 17 años participa en la fundación de La Pulga, una revistilla semanal que llegó a cumplir 10 números.
Y con 18 años (o antes) ya colabora con El Demócrata Navarro.

Periodismo: Barcelona y Madrid

Se traslada a estudiar a la Universidad de Barcelona y en la Ciudad Condal es redactor de La Libertad, La Tierracrítico taurino en El Liberal.
En 1912 pasa a la redacción madrileña de este periódico y publica el libro de poesías Lluvia de luz, que fue glosado (poeta navarro) paternalmente por El Eco de Navarra
En 1914, con su experiencia como crítico taurino, publica Belmonte. El torero trágico

Sindicalismo y política
A pesar de residir fuera, Ezequiel estaba al tanto de lo que ocurría en Navarra
y en 1916 publicó muchos artículos en el periódico liberal pamplonés El Pueblo Navarro arremetiendo en algunos de ellos contra los carlistas.
Entre 1912-18, además de trabajos literarios (novela, poesía, drama, sainete) y biográficos, publicó La Revolución rusa. Sus hechos y sus hombres, estudiando las causas de la revolución y la nueva situación.
A partir de septiembre de 1918 dirigió en Madrid Las Izquierdas, buscando la colaboración entre republicanos y socialistas desde una perspectiva radical y revolucionaria. Por entonces Endériz quiso participar en la política activa e intentó presentarse a las elecciones generales de 1918 por la circunscripción de Pamplona. 
En 1919 colaboró en la creación del primer Sindicato Español de Periodistas y Empleados Administrativos, adherido a la UGT, siendo elegido su presidente.
Pero hacia 1920 fue apartado de la dirección del Sindicato de Periodistas y empezó a acercarse al anarcosindicalismo.
Es corresponsal de La Libertad en la Guerra de Marruecos, donde en 1922 sufre un accidente (Ezequiel Endériz lesionado).

Dictadura de Primo de Rivera
Durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-30), Endériz intentó ingresar en la masonería, en concreto en la Gran Logia Regional del Nordeste de España, de Barcelona, pero en sesión del 17 de abril de 1925 no es aceptado.
Por aquellos años viajó por varios países europeos como corresponsal y publicó algún libro como Siete Viajes por Europa (1924). 

Fructuoso Orduna, Sanjurjo y Endériz (1929)
II República
Cuando, a finales de 1930, salió La Tierra, entró en su redacción. Uno de los artículos en este periódico, «La infancia de Manolito», estuvo destinado a descalificar gravemente a Manuel Azaña.
Nos dice Eduardo de Guzmán que, al tener noticias del incendio de iglesias y conventos en mayo de 1931, «Endériz, agresivo, polémico, demoledor... republicano de tradición, anticlerical de convicción y razonamiento», los deploró, porque sólo favorecían a los enemigos del régimen.
Dirección del periódico La Tierra (diciembre de 1930). De izda a dcha, de pie, Ezequiel Endériz (redactor), Luis Rodríguez (administrador) y Eduardo Guzmán (redactor jefe); sentados, Mariano Sánchez Roca (subdirector) y Salvador Cánovas Cervantes (director)  
Sobre su adscripción ideológica concreta en ese momento, sabemos que en la primavera de 1935 La Tierra intentó acercarse a Martínez Barrio, que ya había fundado Unión Republicana con los escindidos del Partido Radical. 
Al mismo tiempo, en 1935, Endériz cambió de actitud respecto a Azaña y en el folleto El Pueblo por Azaña cantó las excelencias del futuro (10.05.36) presidente de la República. La aproximación de La Tierra a la Unión Republicana fracasó y el periódico, falto de fondos, desapareció. No obstante, Endériz continuó los contactos con Martínez Barrio.

Guerra Civil (1936-39)
Al parecer, Endériz se afilió a Unión Republicana, pero, en cualquier caso, durante la Guerra Civil estuvo vinculado a sus antiguos compañeros anarcosindicalistas, pues colaboró con periódicos de esa línea: en Solidaridad Obrera, CNT, Umbral y Nuestra Lucha. 
En el primero de ellos hizo famosa la sección «La Máscara y el Rostro», en donde arremetió contra los toreros que escapaban de la zona republicana, llamándolos señoritos, fascistas, etc. También atacó al general Moscardó, adelantando sin saberlo el nombre de Guzmán el Bueno, con el que fue conocido en la zona franquista. 
Más adelante, a fines de 1937, criticó la política de protección de los religiosos del entonces ministro de Justicia, el también navarro Manuel de Irujo Ollo
Para entonces había intervenido en el Congreso extraordinario de la Confederación Regional de Cataluña (Barcelona, 23.02 a 03.03 de 1937), en nombre de los periodistas de la CNT. Al presentar un informe contrario al oficial, tuvo que dejar la redacción de Solidaridad Obrera. 
Sin embargo siguió colaborando en otras publicaciones anarquistas. Así, escribió el artículo «La enseñanza, evangelio de los pueblos modernos» en la obra La Escuela Nueva Unificada (Barcelona, 1938). También fue autor del libro propagandístico Teruel (Barcelona, 1938) y del Prólogo del de A. Gómez Maganda España sangra, editado por el Comisariat de Propaganda de la Generalitat de Catalunya.

Exilio
Terminada la guerra, Endériz se instaló por algún tiempo en Toulouse, donde trabajó en el semanario L’Espagne Republicaine y publicó Fiesta en España (1949. Para muchos, sin duda su mejor libro) y El cautivo de Argel (1949). En Fiesta en España dedica unos capítulos a Navarra y habla de Las Fiestas de San Fermín, El Zorcico y La Jota (espero tener acceso a él y poder compartir con vosotros capítulos tan atractivos). Y en esta última, embargado por la nostalgia, recuerda los últimos tiempos en Tudela de Raimundo Lanas, con quien convivió íntimamente, y dice de él el mayor piropo que jamás se ha dicho sobre el Ruiseñor navarro:
No se puede dar una mayor agilidad, una variedad mayor de estilos, una voz más fresca y humana, una cuadratura más perfecta, una dicción más pura y una inspiración más abundante. Raimundo era un genio de la jota, como Gayarre lo fue del «bel canto» o Sarasate del violín. Era la jota misma hecha carne
No sabemos exactamente cuándo se trasladó a París, donde colaboró en algunos periódicos y con el seudónimo «Tirso de Tudela», junto al conocido Padre Olaso (seudónimo de Alberto Onaindía), en las emisiones en castellano de Radio París, en el espacio titulado "La rebotica", en el que se hablaba de política, arte, literatura, folklore y costumbrismo. 
También en París publicó un libro sobre esta ciudad, en el que mezcló el reportaje y los recuerdos. También participó en la creación de la revista I.B.E.R.O., de Ignacio Barrado, en la que escribió varios artículos hasta poco antes de su muerte. 
Murió Ezequiel el 08 de noviembre del 51 (a punto de cumplir los 62 años) en Courbevoie (Île-de-France) y está enterrado en el cementerio de esta localidad.

Valoraciones
Sobre la personalidad de Endériz tenemos, como es lógico, juicios contrapuestos. 
Azaña lo trata con dureza y desprecio. El 5 de junio de 1937 el presidente de la República recordó en su diario la negativa semblanza que había trazado de él en 1931 en La Tierra, en contraste con el halagador folleto de 1935.
La opinión de su amigo Ignacio Barrado deja mejor parado al polifacético escritor tudelano, pero con todo también su retrato pone de manifiesto su carácter contradictorio y cambiante. 
Por su parte, González Ruano, que lo calificó de «autor teatral y periodista batallador... hombre revuelto de mesas de redacción y de bastidores», expresó su sentimiento por la muerte del escritor navarro, «con quien me unió en mis años de vida en Francia, tanta amistad como enemistad me desunió de él anteriormente en la vida madrileña».
Y añade González Ruano que Endériz fue un "poeta hondo y natural, espontáneo" que "logró la máxima popularidad que puede tener un poeta de lo popular: la pérdida de su propio nombre en la boca del pueblo", refiriéndose a la faceta de Endériz de autor de jotas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Los momentos no pensados son mejores que los planificados.....has tenido que trabajar mucho...para esta magnífica publicación...me gusta...Miles de ideas pueden pasar por tu cabeza pero solo aquellas que decidas hacerlas realidad te darán SATISFACION....y esta publicación a la fuerza tiene que dártela!!!!! Nuria de la Hoz....